Gold has traditionally been considered the most precious metal. It has an igneous, solar and real character, even divine. The flesh of the gods was said to be made of this metal. But while the color gold is a solar symbol, the objects created with it, from the earliest times, can harbor the darkest perversions and exalt the most impure human desires. Let us remember that idol in the shape of calf of Christian history, a false god covered with this precious metal. Thus, as happens with these works by Marcos Juncal, it is not about gold itself, but about the fetish that we create from it, about the transformations and values ​​that we add to it, which makes this substance one of the most perverse.

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El oro se ha considerado tradicionalmente como el metal más precioso. Tiene carácter ígneo, solar y real, incluso divino. Se decía que la carne de los dioses estaba hecha de este metal. Pero mientras el color dorado es un símbolo solar, los objetos con ellos creados, ya desde los primeros tiempos, pueden albergar las más oscuras perversiones y exaltar los deseos humanos más impuros. Recordemos aquel ídolo con forma de becerro de la historia cristiana, un falso dios recubierto de este metal precioso. Así pues, al igual que sucede con estas obras de Marcos Juncal, no se trata del mismo oro, sino del fetiche que de este creamos, de las transformaciones y valores que le añadimos, lo que hace de esta sustancia una de las más perversas.